La consulta de trastornos del sueño del Hospital de Motril atiende una media de 600 pacientes al año
Estas mejoras en accesibilidad y confort han sido especialmente importantes en tiempo de pandemia, y ha permitido que 600 pacientes, derivados por sospecha de Apneas Obstructivas (AOS). tanto desde atención primaria como de otras especialidades, accedieran a consulta para estudio de sueño.
Sólo en el primer año de funcionamiento, esto es entre el 1 de febrero de 2020 y el 31 de enero de 2021, se realizaron 511 Poligrafías Respiratorias, de las que 499 fueron domiciliarias. Un total de 340 pacientes fueron diagnosticados de AOS.
Tras el diagnóstico confirmatorio, y en función de la gravedad de la apnea, se ofrecen al paciente varias alternativas de tratamiento. Son fundamentales las llamadas ‘medidas higiénico dietéticas del sueño’: pérdida de peso, abandono del hábito tabáquico, práctica de ejercicio físico y regulación del tiempo de descanso.
El tratamiento habitual es la CPAP. Se trata de una máquina que, a través de una mascarilla por la nariz o nariz y boca, administra al paciente una presión positiva continua de aire sobre la vía aérea superior evitando que ésta se colapse.
De los 340 pacientes diagnosticados de AOS, se prescribió terapia con CPAP a 241
La aplicación del CPAP para tratar la AOS ha demostrado ser eficaz para suprimir las pausas respiratorias, la disminución del oxígeno y los ronquidos, mejorar la calidad del sueño y la somnolencia diurna. Además, de forma indirecta, ha ayudado a reducir el riesgo de accidentes de tráfico y laborales, complicaciones cardiovasculares (ictus e infarto de miocardio) y la mortalidad relacionada con la apnea.
Los factores que predisponen a padecer una AOS son muy variados, entre ellos podemos destacar el exceso de peso, ya que la grasa se acumula especialmente en el cuello, el consumo de alcohol, el hábito tabáquico y los malos hábitos de sueño. Todos ellos son factores que pueden agravar la enfermedad. La posición ‘boca arriba’ para dormir favorece asimismo las pausas respiratorias.
Para poder diagnosticar la enfermedad lo más importante es reconocer las manifestaciones más frecuentes: la existencia de ronquidos intensos y la constatación de que se producen pausas respiratorias durante el sueño, son motivos suficientes para realizar un estudio de sueño que permita registrar las pausas respiratorias y su repercusión en otros órganos.